jueves, 16 de junio de 2022

EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL (ESI)

 

BIENVENIDOS A MI BLOG

INTEGRANTES: Arias Ana Valentina. Sosa Daiana.

TEMA: Educación Sexual Integral (ESI)

SALA: 3 , 4 y 5 años

EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL (ESI)

La Educación Sexual Integral en los Jardines de Infantes

En este blog abordaremos la Educación Sexual Integral ESI en el Jardín de Infantes, en las salas de 3, 4 y 5 años.  En las instituciones educativas para la primera infancia, la Educación Sexual Integral constituye un espacio de enseñanza y de aprendizaje que comprende contenidos de distintas áreas de conocimientos, adecuados a las edades de los niños y las niñas. En muchos casos, la Educación Sexual Integral se ve atravesada por propuestas de carácter lúdico, ya que el juego constituye una actividad espontánea primordial de los niños y las niñas a esta edad. Al jugar, los chicos y las chicas van conociendo al otro y, al mismo tiempo, se van conociendo a sí mismos y a sí mismas; van desarrollando su capacidad de percibir y de conocer la realidad, el mundo que los y las rodea. En este sentido, en la Ley de Educación Nacional N° 26.206, el juego aparece significado como contenido de alto valor cultural para el desarrollo cognitivo, afectivo, ético, estético, motor y social.
La Educación Sexual Integral favorece e incluye el conocimiento y cuidado del propio cuerpo y el de las y los demás; la valoración de las emociones y expresiones; la información básica sobre la dimensión biológica de la sexualidad; la reflexión sobre las relaciones interpersonales; el fomento de valores y actitudes relacionados con el amor, la solidaridad, el respeto por la vida y la integridad de las personas; y el ejercicio de los derechos relacionados con la sexualidad; la construcción de normas de convivencia y las relaciones igualitarias entre varones y mujeres. 

El Jardín y la enseñanza de la Educación Sexual Integral 

Pensar la Educación Sexual Integral en el Jardín de Infantes requiere tener en cuenta múltiples cuestiones. No sólo por la edad de los niños y las niñas, sino también por la necesidad de reflexionar sobre cómo nos posicionamos los adultos frente al tema; cómo influyen, en la posibilidad de encarar el trabajo, nuestras formas de pensar, de actuar, de concebir y de entender la sexualidad, tomando en cuenta la carga de creencias, mandatos, imágenes y tradiciones culturales que aquellas encierran y la historia personal de cada uno y cada una. Sin embargo, la idea de la sexualidad como una construcción que se da a lo largo de toda la vida, y que comienza en edades tempranas, le otorga sentido y responsabilidad a la implementación de acciones de educación sexual en las instituciones de Educación Inicial. Es importante destacar que el Jardín, en tanto institución de enseñanza que acompaña el proceso de desarrollo afectivo-sexual de niños y niñas —y dentro del marco normativo nacional que establece propósitos y contenidos claros—, tiene la responsabilidad de asumir la tarea de la Educación Sexual Integral. La Ley Nacional de Educación Sexual Integral Nº 26.150 constituye una herramienta más para proteger los derechos de los chicos y las chicas, haciendo del trabajo docente un elemento central para hacerlos efectivos. En este sentido, podemos reconocer al menos tres dimensiones fundamentales desde las cuales se pueden pensar estrategias o líneas de trabajo/acción: 

 • El desarrollo curricular: Es importante que, al momento de pensar, diseñar e implementar propuestas, los maestros, las maestras y los equipos de conducción conozcan e incorporen a los contenidos vigentes los lineamientos curriculares de Educación Sexual Integral. Un buen punto de partida podría ser la inclusión de dichos lineamientos y de los núcleos de aprendizajes prioritarios en forma transversal, es decir, en todas las áreas de conocimiento que sean potenciales vías de articulación entre diferentes saberes y prácticas de enseñanza. También es importante reconocer la existencia del currículum en acción que tiene lugar en las interacciones cotidianas que se dan en el marco de una sala entre el o la docente y los niños y las niñas. En esas interacciones, se expresan muchos otros saberes vinculados con la Educación Sexual Integral y se producen numerosos intercambios de significados y de sentidos por parte de docentes, niños y niñas. Esos intercambios tienen lugar cuando los chicos, las chicas y los y las docentes comparten ideas, se sientan en una ronda, trabajan con diversos materiales o juegan en el patio o en el parque. Se trata de relaciones, interacciones y aprendizajes que no están pautados de antemano, no están planificados por parte del docente; son espontáneos, aparecen y se instalan. En la actualidad, muchos y muchas docentes se animan y aceptan el desafío de empezar a realizar algunas acciones y/o propuestas didácticas tomando como punto de apoyo y de partida algunos ejes de los lineamientos curriculares de Educación Sexual Integral.

 • La organización de la vida institucional cotidiana: Es importante que los y las docentes prestemos especial atención a aquellas regulaciones y prácticas que, día a día, constituyen la interacción de la vida escolar; que “corramos el velo” y no tomemos como habituales o naturales algunas prácticas a las cuales la tradición nos ha acostumbrado; que las desnaturalicemos, convirtiéndolas en una oportunidad de aprendizaje para la Educación Sexual Integral. Nos referimos a los diversos actos y escenarios que transmiten saberes y reproducen visiones acerca de la sexualidad, de lo esperable, lo permitido o lo prohibido en el Jardín de Infantes. Son muchas las situaciones cotidianas en que esto se pone de manifiesto, por ejemplo: el lenguaje utilizado; el uso de los espacios (lugares más amplios para los varones, “porque necesitan correr y descargar”; lugares más acotados para las nenas, porque “son más tranquilas y calmas”); las formas de agrupamiento habituales (“fila de nenes y fila de nenas”); las diferentes expectativas de aprendizaje y de conducta sobre los varones y sobre las mujeres; los vínculos establecidos entre los adultos, y entre los adultos y los niños y niñas; el color de los delantales (“cuadrillé rosa para las nenas y cuadrillé celeste para los nenes”); los juegos y juguetes a los que juegan unos y otras (“rincón de bloques y autos para varones y rincón de la ‘casita’ para las nenas”)5 . En este sentido, los y las docentes debemos estar atentos para identificar estas interacciones informales —que son como guiones invisibles que van dejando marcas en todos sus actores— y pensar en cómo las normas y formas de organización escolar favorecen o no vínculos de confianza y de respeto, la inclusión de todas las opiniones y necesidades de los alumnos y las alumnas, relaciones igualitarias entre varones y mujeres, el acceso a recursos de salud y protección de los derechos.

 Los episodios que irrumpen en la vida escolar: Se trata de episodios que generan ruido, conmocionan a las personas de la institución escolar. Cotidianamente se producen situaciones y eventos que tienen un efecto disruptivo en el paisaje, nada calmo por cierto, del Jardín de Infantes, por ejemplo: “Los nenes espiaron a una nena en el baño”; “Yamila le pidió a Pedro que le muestre ‘su pito’”; “Joaquín le dijo a Juana que se bajara la bombacha”; “Miguelito da besos en la boca y pega patadas en el pito”; “Ante tantos resfríos de Juan, con insistencia la maestra sugiere a la familia que lo lleve al centro de salud; el papá y la mamá le dicen que su hijo Juancito es un nene que vive con VIH”; “En el momento del almuerzo, Micaela cuenta que su papá gritó y casi pega a la mamá, porque otra vez había cocinado fideos”.

En ocasiones, estos episodios llevan a intervenir desde normas ya establecidas; otras veces, a pensar en cómo encararlos, ya que no hay claridad y/o acuerdos para trabajar con ellos. Pensemos, por ejemplo, qué hacemos cuando algún niño toca a una niña partes íntimas de su cuerpo, o cuando descubrimos que una chica o chico manifiesta signos de haber sido golpeado en su casa, o bien cuando se produce una situación de hostigamiento entre niñas y/o niños. Estas situaciones pueden ser oportunidades de aprendizaje vinculadas a la Educación Sexual Integral, y que permiten trabajar con los niños y las niñas sobre diversos aspectos: el reconocimiento de su derecho a ser cuidados, respetados, alimentados, enseñados; la ampliación de sus horizontes culturales; la expresión y valoración de sus emociones y sentimientos de modos que no perjudiquen a otros u otras. También son ocasiones para propiciar el cuidado y el respeto por su propio cuerpo y el de los y las demás; de construir el sentido de intimidad; de aprender a decir “no” cuando algo no les gusta. Es necesario señalar que también puede ser de utilidad recuperar experiencias institucionales previas, vinculadas a la temática de la educación sexual. Finalmente, queremos decir que, tradicionalmente, la educación sexual se ha trabajado en las instituciones llamando a especialistas externos (por lo general, del área médica o los Equipos de Apoyo y/o de Orientación Escolar) para que dieran entrevistas a “familias”6 ; y “charlas a los alumnos y alumnas”. En este sentido, la Ley Nacional Nº 26.150 conlleva un reposicionamiento de la institución escolar, y también de los servicios de salud, y una transformación de las propias prácticas docentes. En todo caso, el mejor apoyo que los y las especialistas pueden dar a los y las docentes se traduce en instancias de formación o asesoramiento, y si trabajan en forma directa con el alumnado, es conveniente que lo hagan en el marco de un proceso de trabajo con la sala o el Jardín, en el cual la charla de expertos sea sólo un espacio posible y pensado en conjunto entre docentes y especialistas.


¿PARA QUÉ ENSEÑAMOS?

La espontaneidad de los niños y las niñas, su frescura, su curiosidad e inquietud sobre la sexualidad, su propio cuerpo y el cuerpo de los otros y las otras nos permiten y nos obligan a que los y las docentes abordemos el trabajo con la Educación Sexual Integral en forma directa y responsable, con propuestas de enseñanza significativas e interesantes. Enseñar el cuidado del cuerpo y de la salud es un proceso imprescindible para que las niñas y los niños puedan aprender a valorarlo y respetarlo. También es importante que puedan nombrar todas las partes del cuerpo humano, ya que esto facilita una visión integral del mismo. Precisamente, poder identificar los órganos que lo forman —en especial, los genitales— permite, a esta edad, que los traten como a otra parte del 1. Conocimiento y cuidados del cuerpo cuerpo, aunque al principio pueda generar risas o vergüenza. Al mismo tiempo, conocer y poder nombrar las partes del cuerpo y saber cuáles son las partes íntimas y por qué se las llama de ese modo puede facilitar la identificación de situaciones de abuso sexual infantil.

Cuando los niños y las niñas llegan al Jardín de Infantes, por lo general, nos encontramos con el uso de una diversidad de nombres para designar a los genitales. Ellos y ellas suelen utilizar las palabras que habitualmente se manejan en el vocabulario familiar. Excepto en los casos en que sean peyorativas u ofensivas, lo mejor es que estas palabras sean escuchadas, reconocidas e incorporadas por el o la docente, ya que se trata de ir ampliando este vocabulario y generar un código compartido entre la escuela y el hogar, basado en el uso de los términos adecuados para nombrar a los genitales. Esto se podrá lograr con más facilidad si los adultos de la casa y de la escuela se ponen de acuerdo y colaboran en la tarea de hablar sobre la sexualidad con la suficiente libertad y seguridad. El rechazo del vocabulario familiar puede generar en las chicas y los chicos un sentimiento de estar siendo sancionados, cuando lo importante es que sientan que el vínculo con la maestra o el maestro permite la confianza suficiente para que puedan expresar sus ideas y opiniones y formular las preguntas que los y las inquietan. Si, en sus hogares, los niños o las niñas no reciben respuesta a sus inquietudes o son reprendidos o reprendidas por preguntar, en el Jardín pueden experimentar otra forma de acercarse a la información que tienen derecho a conocer de acuerdo a su etapa de desarrollo. 

En el Jardín, los chicos y las chicas establecen relaciones interpersonales en las que se ponen en juego enseñanzas y aprendizajes sobre el cuidado del cuerpo y de la salud. Los cuidados hacia el cuerpo son variados: desde la alimentación, el abrigo, el afecto, el juego y la higiene corporal, hasta el aprendizaje de las necesidades de atención y cuidado de la salud cuando se enferman o se sientan mal. Reflexionar sobre la vida cotidiana permite ampliar el abanico de prácticas, actitudes e ideas saludables. Para ello, las posibilidades son variadas: habilitar oportunidades para conversar y pensar situaciones en las que los vínculos promueven el cuidado de la salud; incorporar los derechos de niños y niñas que enfatizan su protección integral; enseñar hábitos de cuidado y respeto del propio cuerpo y del cuerpo de los otros y las otras.


PROPÓSITOS FORMATIVOS 

• Propiciar el conocimiento del cuerpo humano, brindando información básica sobre la dimensión anatómica y fisiológica de la sexualidad pertinente para cada edad y grupo escolar.

 • Promover hábitos de cuidado del cuerpo y promoción de la salud en general y la salud sexual y reproductiva en particular, de acuerdo a la franja etaria de niños, niñas y adolescentes

. • Presentar oportunidades para el conocimiento y el respeto de sí mismo/a y de su propio cuerpo, con sus cambios y continuidades tanto en su aspecto físico como en sus necesidades, sus emociones y sentimientos y sus modos de expresión. 


¿QUÉ Y CÓMO ENSEÑAMOS?

Contenidos

 • La Identificación y valoración de las diferencias físicas de las personas como aspectos inherentes del ser humano que lo hacen único e irrepetible, permitiéndoles comprender la importancia de la diversidad.

 • La identificación de todas las partes externas del cuerpo humano y algunas de sus características. Utilización de vocabulario correcto para nombrar los órganos genitales.

 • La identificación y valoración de las diferencias entre mujeres y varones y las que devienen del propio crecimiento y del crecimiento de sus compañeros y compañeras. 

• La promoción de conocimientos básicos del proceso de gestación y nacimiento, según los interrogantes que vayan surgiendo ante las propias inquietudes de los niños y niñas, con lenguaje simple y a través de explicaciones sencillas.


EJEMPLO DE UNA ACTIVIDAD SUGERIDA 

El álbum de fotos:

La propuesta de armar un álbum de fotos está orientada a que cada niño y cada niña puedan observar y reconocer los cambios y las permanencias en sus cuerpos, desde que nacieron hasta el momento presente. Para reunir las fotografías, es necesario contar con la colaboración de las familias. Es fundamental que tengamos en cuenta que las fotos forman parte de la privacidad de los chicos, las chicas y sus familias; por lo tanto, si nos interesa utilizarlas para su exposición en carteleras, cuadernos viajeros u otras alternativas de difusión, es imprescindible informar de esto a las familias y contar con su aprobación. Sólo precisaremos cuatro o cinco fotos de cada niño o niña. Para que no se produzca una dispersión que desvíe de los propósitos de esta actividad, es importante que restrinjamos el universo que usaremos para trabajar. Para enriquecer el álbum, podemos combinar fotos y dibujos. Estos últimos pueden ser realizados por algún integrante de la familia, en lo posible, adulto. Lo importante es que las imágenes correspondan claramente a diferentes etapas de la vida, para que los cambios y las permanencias sean bien distinguibles por las chicas y los chicos y les resulten significativos. Por ejemplo, las fotos pueden mostrar a los niños y las niñas en las siguientes situaciones: bebé recién nacido, tomando agua de un vaso con piquito y de un vaso común, gateando, con pañales, empezando a caminar, comiendo solo o sola, jugando a distintas edades y con diferente tipo de juguetes, andando en triciclo, con el guardapolvo del Jardín, dibujando, etc.


                                                                                 


Bibliografía: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/cuaderno-esi-inicial.pdf

RECURSO DIGITAL




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